Con la lluvia nos enfrentamos a una reducción considerable de nuestra visibilidad, que nos obliga a aumentar nuestra atención en la conducción y por tanto a aumentar la fatiga al volante.
Lo más habitual es que se reduzca el campo de visión y la distancia de nuestro "horizonte", así que tenemos que adaptar a ello desde el primer momento. También reduce nuestra visibilidad del...




